
Es increíble como pueden llegar a expandirse y propagarse por el mundo los rumores desde la llegada de Internet a nuestros hogares. Esta claro que cuando una película se pone de moda empiezan a salir todo tipo de noticias, especulaciones, secuelas, precuelas, y demás cosas que hacen alimentar tanto la taquilla como el morbo o la expectación por parte de los fans, pero es que este pequeño detalle que aparece en el nuevo megaéxito Marvel que es Iron Man, parece que esta levantando una polémica inusitada.
Aquí acompañando la noticia os dejo la imagen, en la que se supone Tony Stark tiene encima de su mesa de trabajo lo que podría ser un primer prototipo del escudo del Capitán América, y mira tu por donde que casualidad que esta imagen salga en la película justo cuando se esta lanzando la entrada en escritura de guión de la adaptación a la gran pantalla pues de eso, del Capitán América, que por cierto, se rumorea que podría ser interpretado por Matthew McConaughey.
Yo sinceramente viendo la película ni de lejos me percate de ese detalle, aunque ahora tengo ganas de revisionarla para ver si de verdad eso es un escudo o simplemente es otra cosa que esta colocado ahí de manera deliberada para despertar todo tipo de rumores y hablar todavía mas de la película de moda de la temporada. De todas formas aquí os dejo las imágenes en las que se supone que aparece el escudo de marras (Si pincháis en la imagen de abajo la veréis mas grande).
Por cierto, esta misma imagen salía en el trailer, y ahí os puedo asegurar que en la mesa no sale absolutamente nada, comprobado…
El festival de cine, sino más relevante del mundo el más conocido, abrió su 61ª edición el pasado miércoles 14. Por si quedaba alguna duda, hablamos del Festival de Cannes que este año tiene una agenda de lo más atractiva, no sólo por la suculenta sección oficial sino por dos proyectos presentados fuera de concurso, uno, Indiana Jones y el otro, comentado a continuación: Vicky Cristina Barcelona de Woody Allen que se presentará de manera oficial el sábado 18.
Indiscutible la genialidad del neoyorquino sobradamente demostrada hasta la fecha. Sin duda se trata del perfecto ejemplo de artista no reconocido en su propio país, pero si en otros, dado que sigue una vertiente más europeísta. Hecho plasmado en su filmografía así como un sentido del humor basado en los tópicos y en el tratamiento irónico de de éste, muy difícil de lograr sin llegar a malentendidos lingüísticos. Pero sin duda, la característica más reseñable, la firma diría yo, del cine de Allen es Nueva York. Nueva York como ciudad, como símbolo, del que ha dotado de significado a lo largo de su extensa trayectoria fílmica. Una nueva etapa en el cine del director, guionista, intérprete,… que le lleva a buscar una nueva locación, no sin renunciar a su identidad, ya que Barcelona, que es el nuevo emplazamiento de la obra, es mostrada de la misma manera de la que lo era Nueva York en trabajos anteriores. Javier Bardem interpreta a un fotógrafo que enseña gustosamente la cuidad condal a dos chicas americanas. La razón de que sea calificada de ‘subidita de tono’ creo que hace más bien referencia a la comparativa de trabajos anteriores de Woody Allen.
No creo que esta ni otras críticas tengan la mayor repercusión en la carrera de el carismático cineasta ya consagrada. Vicky Cristina Barcelona se trata, a mi modo de ver, de un proyecto más en su mente, que quiso desarrollar para mostrar a través de sus ojos Barcelona y poner de relieve la interpretación de tres actores en pleno apogeo. Apostaría a priori, que lo formal de la película, el lenguaje visual propiamente dicho, es de sobresaliente, de hecho el trailer transmite esa sensación así como el estilo del autor que en muchos casos dice más de él que de los personajes y la historia misma.
Ante el inminente estreno de Indiana Jones y a fin de no ponerse nervioso, mejor diversificar un poco en materia de trailers y demás. Lo que os traigo no es nada que no hayáis visto al menos por separado y que nos recuerda lo grandioso que es Batman (el de Burton y el de Nolan) y todo lo que le rodea. Los trailers de ambos contrapuestos, para que podáis apreciar en mayor grado las similitudes.
El parecido es tan asombroso como intencionado…
O, para los puristas, Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal, cuyo estreno, en el dudoso caso de que alguien de este planeta no esté aún enterado, será el 22 de mayo. No aporta mucho, salvo un par de explosiones, que siempre son agradecidas, y una imagen aérea de las famosas líneas de Nazca, en la que se ve la araña, lo que nos hace pensar que el bueno de Iker Jiménez estará pegando saltos de alegría.
Pueden verlo en YouTube, y en HD en la página oficial.
A 300 días, casi un año señores, del esperadisiiisimo estreno de Watchmen, una segunda entrega de imágenes nos adelanta apetitosos detalles del film. En el anterior, Alex McDowell dejaba entrever los escenarios, decorados y demás. El nuevo mini- vídeo se centra en la ardua tarea de vestir al reparto, minucioso trabajo bajo las directrices de Michael Wilkinson (ejecutó tareas análogas para Romeo y Julieta, American Splendor, Matrix,…). A mi modo de ver, el vestuario no es un tema que se deba de tomar a la ligera en una película de estas características sobre todo en un cómic como Watchmen donde los colores son un personaje más y potencian todo el contenido de la novela.
Del mismo modo que a Dave Gibbons le resultaría difícil plasmar las emociones adecuadas en cada viñeta no sólo a través de los trazos del lápiz sino a través del juego de la luz y el empleo del color. Con esto quiero decir que el señor ilustrador ha dejado el listón bastante alto y cualquier paso en falso plasmado en el film podría marcar la diferencia entre un pssse… y un WOW!! Por cierto, este tipo de material promocional resulta de lo más eficaz y baratillo…más rápido que un trailer, genera la misma expectación o incluso más ya que no son las imágenes del film y por ello le añade valor a éste.
Aunque puestos a ser quisquillosos y retorcidos es una forma de hacernos ver cuantisimo se están esmerando todos en el proyecto por aquello de ablandar al crítico y al espectador…no se, a mí por lo menos se me hace la boca agua con cada nuevo puñado de imágenes…

Aún con las retinas irritadas, hablamos hoy de Speed Racer, que debe ser la respuesta de los Wachowski a las campañas de la DGT, en esta adaptación del clásico anime Meteoro (Mach GoGoGo), si bien nos ha llegado con el título que se le puso en inglés, vaya usted a saber por qué.
Speed (Emile Hirsch) sueña desde pequeñito en ser como su hermano Rex (Scott Porter), un extraordinario piloto de carreras que muere en circunstancias extrañas. Un buen día, gracias a una gran carrera de Speed, el magnate Royalton (Roger Allam) le hace una oferta irrechazable: o corre para él, o acabará hundiendo a Speed junto con toda su familia, encabezada por Pops (John Goodman) y Mamá (Susan Sarandon). Speed descubre que Royalton se dedica a amañar carreras, pero para desacreditarle, necesitará la ayuda de Racer X (Matthew Fox), un enmascarado que lucha contra el mal, y de su siempre solícita novia de la infancia, Trixie (Christina Ricci).
Desconozco si hay un límite de información visual que el cerebro es capaz de procesar, pero si así es, los Wachowski se han quedado cerca de provocar daños neuronales permanentes. Es posible que incluso hayan inventado colores que no existían en el Universo conocido para darle ese aspecto de cómic “real”, si es que puede definirse así. Los actores suelen estar rodeados de entornos virtuales, y si bien algunos son ciertamente espectaculares, otros parecen hechos por los responsables de South Park.
Como se puede intuir, donde brilla el filme con luz propia es en las carreras, en las cuales el barroquismo visual de los Wachowski alcanza su máximo esplendor. No cabe duda de que los hermanos de Illinois tienen un dominio importante de la narrativa (como se puede comprobar en los flashbacks continuos de la primera carrera, en el que nos ponen rápidamente en antecedentes de la historia), pero aún así, la complejidad de ciertas escenas y el aceleradísimo montaje hacen que no sepamos bien qué estamos viendo en pantalla, recordando más al viaje final de 2001 que a una auténtica carrera.
Eso sí, entre carrera y carrera quedan unos espacios muertos en los que el ritmo de la peli cae estrepitosamente, y alargándola por encima de las dos horas, metraje excesivo a todas luces para una historia y una producción como esta. Aunque a decir verdad, el mayor borrón del guión es que no se atisba una verdadera tensión durante las competiciones: Speed nunca parece estar en peligro real, ya que en general, cualquier problema se soluciona tocando un botón y haciendo que el coche salte, gire, haga varias piruetas, le salga una rueda nueva o empiece a sonar reggaeton para que todos se pongan a perrear.
Los personajes, como corresponde, son completamente unidimensionales, sin ningún matiz: sería difícil imaginarse a un Speed cuyo padre le pegaba palizas y por eso se da al alcohol, o a una Trixie de un barrio marginal que se quedó embarazada a los ocho años. Todo es muy light y muy happy, para no herir la más mínima sensibilidad. Por haber, incluso hay los guiños típicamente frikis de los Wachowski, como el que uno de los ninjas tenga un llavero de P-Chan.
En fin, una producción que encantará a los más jóvenes, y que quizás indigne a Sáinz y Moya: a ellos cuando se les paraba el coche, era para siempre.
Valoración: regular.